doi.org/10.20986/resed.2026.4122/2023
ORIGINAL

Dolor temporomandibular y su relación con la alteración del plano de frankfort. Revisión narrativa desde la fisioterapia

Temporomandibular pain and its relationship with the alteration of the frankfort plane. Narrative review from physiotherapy

Elis Cristina Ariza-Arrieta1

1Facultad de Ciencias del Movimiento. Programa de Fisioterapia de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud. Bogotá, Colombia

RESUMEN

Introducción: Estudios a nivel mundial indican que los trastornos temporomandibulares (TTM) y las cefaleas son patologías íntimamente relacionadas, debido a las convergencias anatomofisiológicas y biomecánicas. La prevalencia del dolor de cabeza asociada a dolor temporomandibular varía entre el 48 % y el 77 %, y alrededor del 45 % en cefaleas puras.
Objetivo: Establecer según la evidencia disponible las posibles relaciones entre dolor temporomandibular y la alteración del plano craneofacial, con el fin de establecer las variables que se encuentran relacionadas.
Metodología: Esta es una revisión narrativa de búsqueda electrónica de artículos seleccionados en base de datos: Medline, PEDro, BVS, Clinical Key, Ebsco host, Science Direct, Scielo y Scopus y literatura gris de ensayos clínicos aleatorizados, estudios cuasi experimentales, estudios transversales, estudios de cohorte.
Resultados: Muestran que los TTM se predicen por el posicionamiento del plano de Frankfort o postura craneocervical (p = 0,002), siendo esta más elevada y/o rotada (IC 95 %). Las personas que presentan TTM con dolores de cabeza o migrañas tienen menor pronóstico que los que no los presentan (p = 0,015).
Conclusión: El dolor temporomandibular tiene una asociación con el plano de Frankfort o postura craneocervical, generando como consecuencia un dolor a nivel craneocervical, el cual se puede manifestar como cefalea, migraña o simplemente dolor de cabeza. La mayor relación entre el dolor temporomandibular con el plano de Frankfort o postura craneocervical se presenta cuando este se encuentra más elevado o rotado.

Palabras clave: Dolor facial, articulación temporomandibular, síndrome de Costen

ABSTRACT

Introduction: Worldwide studies indicate that temporomandibular disorders (TMD) and headaches are closely related pathologies, due to anatomical, physiological and biomechanical convergences. The prevalence of headache associated with temporomandibular pain varies between 48 % and 77 %, and around 45 % in pure headaches.
Objective: To establish, according to the available evidence, the possible relationships between temporomandibular pain and alteration of the craniofacial plane, in order to establish the variables that are related.
Methodology: This is a narrative review of electronic search of articles selected in databases: MEDLINE, PEDro, BVS, Clinical Key, Ebsco host, Science Direct, Scielo and Scopus and gray literature of randomized clinical trials, quasi-experimental studies, cross-sectional studies, cohort studies.
Results: show that TMD are predicted by the positioning of the Frankfort plane or craniocervical posture (p = 0.002); being higher and/or rotated (95 % CI; People who present TMD with headaches or migraines have a lower prognosis than those who do not present them (p = 0.015).
Conclusion: Temporomandibular pain has an association with the Frankfort plane or craniocervical posture, generating as a consequence pain at the craniocervical level, which can manifest as headache, migraine or simply a headache; The greatest relationship between temporomandibular

Key words: Facial pain, temporomandibular joint, costen syndrome

Correspondencia
Elis Cristina Ariza-Arrieta
elis.ariza2203@gmail.com

Recibido: 15-12-2023
Aceptado: 07-04-2026

INTRODUCCIÓN

El sistema cráneo-cérvico-mandibular es una unidad biomecánica funcional que involucra dientes, huesos, músculos, ligamentos, articulaciones, sistema nervioso central y periférico, vasos sanguíneos y glándulas, así como sus ejes están representados por la articulación sinovial temporomandibular, articulación occipito-atlanteepistrófica y el sistema suspensor del hueso hioides (1). Los trastornos en este sistema son causa y consecuencia de multitud de patologías tensionales y degenerativas (2,3). Actualmente, se reporta a nivel mundial que los TTM y las cefaleas son patologías íntimamente relacionadas (4). La prevalencia del dolor de cabeza asociada a dolor temporomandibular varía entre el 48 % y el 77 %, y alrededor del 45 % en cefaleas puras (5,6). Según algunos estudios (7,8,9,10,11), existe una estrecha relación entre el dolor de cabeza y otros síntomas disfuncionales como crépitos articulares, dolor al movimiento mandibular, dolor en la zona temporomandibular, depresión, ansiedad e inadecuada calidad del sueño. Larenas, en 2018 (12), indicó que la prevalencia de signos y síntomas de los TTM en la población chilena (niños, adolescentes y adultos) es entre 40 % y 60 %, Benites, en 2021 (13), concluyó en su investigación que la prevalencia de los TTM en la población peruana es del 77,6 %. Otros autores (14,15,16,17,18) indican que el 55,7 % de la población universitaria colombiana presenta signos y síntomas de TTM.
El origen del dolor temporomandibular tiene diversas causas y solo dos clasificaciones, una de origen miofascial y otra de origen articular. La primera hace referencia al compromiso de las estructuras de tejido blando, principalmente músculos de la masticación y a la irritación nerviosa específicamente del nervio trigémino. La segunda aborda las disfunciones internas como el disco, la cápsula, los cóndilos, y por supuesto los ligamentos. Una disfunción miofascial conlleva a que los puntos anatómicos cambien por la conexión de la aponeurosis facial y desde la parte articular, la articulación del hueso temporal con el maxilar y este a su vez orienta al plano de Frankfort (6,19). Así lo demuestran diversos estudios (3,4,6,8,7,8,9,10,14,19,20), indicando que las alteraciones craneofaciales infieren en la biomecánica de la articulación temporomandibular (ATM), debido a su íntima relación. Orthlieb lleva alrededor de tres décadas publicando estudios cefalométricos que demuestran que, si la línea vertical oclusal se encuentra más baja o más alta de lo normal, altera la disposición craneomandibular y podría ser una de las muchas causas de la fatiga y dolor de los músculos de esta región por el sobreúso o sustitución muscular (21).
Es así como la cefalométrica se convierte en el Gold standard para determinar la alineación del sistema cráneo-cérvico-mandibular, ya que esta mide distancias y ángulos entre marcas y planos para obtener un análisis de la relación de estas estructuras en una proyección 2D y/o 3D; sin embargo, ninguno ha garantizado reproducibilidad de puntos de referencia específicos, lo que baja su confiabilidad (7,21,22,23,24,25,26,27,28,29,30,31,32). Cabe tener en cuenta que estas medidas son mayormente empleadas en el área de la ortodoncia. El plano horizontal de Frankfort (FH) es otra unidad de medida utilizado para estandarizar y unificar medidas morfológicas craneofaciales y, a diferencia de la anterior, esta es de fácil aplicación y es empleada en otras áreas como la fisioterapia, para analizar las disfunciones relacionadas con la unión cráneo-cérvico-mandibular (3,29,33,34,35). Por todo lo anterior, la presente revisión tiene como objetivo establecer las posibles relaciones entre dolor temporomandibular y la alteración del plano craneofacial.

METODOLOGÍA

Se realizó una búsqueda electrónica mediante un rastreo bibliográfico sistemático relacionado con la temática empleando para su búsqueda una pregunta PCC (población, concepto y contexto), utilizando los criterios de elegibilidad, los cuales consisten en estudios disponibles en las diferentes bases de datos, Medline (a través de PubMed), base de datos de evidencia de Fisioterapia (PEDro), biblioteca virtual en salud (BVS), Clinical Key, Ebsco host, Science Direct, Scielo y Scopus, publicados en inglés, español o portugués, desde 2000 hasta mayo del 2023, población con algún TTM con o sin sintomatología latente.
La estrategia de búsqueda utilizada incluyó una combinación de siguientes términos de títulos de materias médicas (MeSH): “Temporomandibular joint disorder”, “Temporomandibular Joint Dysfunction Syndrome”, “facial pain”. Estos se combinaron con los términos de texto libre: “craneo-cervico-mandibular disorders”, “disfunção temporomandibular” “Maxillofacial Abnormalities”.

RESULTADOS

Un total de 21 artículos cumplieron con los criterios de búsqueda, de los cuales 4 fueron revisiones sistemáticas, 1 revisión sistemática y metanálisis, 1 revisión narrativa, 10 estudios transversales, 1 transversal controlado, 1 cuasi experimental, 1 de casos y controles, 1 de cohorte prospectiva y 1 de cohorte retrospectivo. Las extracciones de los resultados se sintetizan en las Tabla 1 y Tabla 2.

De acuerdo con los hallazgos reportados por una revisión sistemática (32), sobre la finalidad de definir si los trastornos temporomandibulares se predicen por el posicionamiento del hueso hioides y el posicionamiento de la cabeza. Esta investigación incorporó estudios prospectivos, retrospectivos y ECAS que tuvieran grupos controles y grupos experimentales. Los resultados de la existencia de una relación entre los TTM y la postura cervical fueron estadísticamente significativos (p = 0,002) en el grupo que presentó sintomatología y/o disfunciones temporomandibulares con angulaciones craneoverticales y craneocervicales más aumentadas en comparación con los grupos controles.
Serrano, en su revisión con metanálisis (36), determina que el ángulo ojo/trago analizado desde su plano horizontal fue ligeramente mayor en los pacientes que padecían TTM en comparación con los sujetos sanos con un intervalo de confianza de 95 %.
Por otra parte, revisiones sistemáticas (2,3,9,34) mostraron que la relación patogénica entre el aparato estogmagnático con todo el componente cráneo-cérvico-mandibular, infiere en el control postural. Las herramientas empleadas dentro de los estudios de referencias para determinar estos resultados fueron la posturología moderna y el cefalograma.
En cuanto al dolor temporomandibular, los resultados transversales (30,31,33,39) emplearon para su evaluación el FAI, evidenciando mayor probabilidad de reproducción del dolor con variaciones del posicionamiento de la cabeza o disfunciones cervicales y menor probabilidad de dolor propiamente temporomandibular (p < 0,05) (30,39). Otro estudio (31) reportó que los pacientes con TTM leves y moderados/graves eran en promedio mayores que aquellos sin TTM (p < 0,001), donde los segmentos de dolor de cuello ocuparon 48,9 %, ruidos de la ATM 37,8 %, seguidos de dolor de cabeza 32,4 % y dolor muscular 27,5 %. Otro estudio (33) publica que la prevalencia de TTM en personas con cabeza inclinada es mayor del 62 % (0,62), que en individuos con TTM pero sin inclinación de cabeza; dos estudios (13,17) reportaron mayor frecuencia de síntoma de dolor en la región orofacial y del ruido articular con una incidencia del 57,3 % y el 50,6 %, mientras que la cefalea y el bloqueo con una la baja incidencia del 13,8 % y el 33,9 %; sin embargo, en otro estudio (11) se encontró que los pacientes con migraña mostraron menor adherencia al tratamiento para manejo de puntos gatillos activos de toda la musculatura masticatoria y cervical (p = 0,015). Asimismo, Vásconez y cols. (22) documentaron que los individuos con mayor grado de estrés, aumenta la probabilidad de presentar aumento del dolor TM (65,8 %), pero que las áreas comprometidas comprometen a la ATM y a la cervical. Todos estos estudios concordaron que el sexo no influye en la sintomatología dolorosa.
Por otra parte, los hallazgos encontrados en varios estudios (11,13,31) entre la asociación del plano de Frankfort y el dolor temporomandibular demostró que el promedio del ángulo de Frankfort en individuos con TTM es mayor que sin presencia (p = 0,039) [31]. Asimismo, un estudio (29) indicó que el valor promedio de la angulación del plano de Frankfort en el posicionamiento natural de cabeza en la fotografía fue de 0, 67° DS 0,91° y en radiografías laterales de cráneo fue de 0, 43° DS 3, 29°. Respaldando este reporte, otro estudio (38) registra que los pacientes con TTM son hiperdivergentes y, por tal razón, el plano de Frankfort o postura craneocervical se correlacionan significativamente al plano mandibular y la altura facial posterior. Un estudio de casos y controles (40) mostró que el plano de Frankfort se desvía de su verdadera horizontal en dirección contraria las manecillas del reloj, indicando rotación de cabeza a la derecha y que esta era significativamente mayor en los sujetos con TTM que en los controles (media diferencia entre grupos, 1,1°, 95 % de confianza intervalo, IC 0-2° a 2,0°), mientras que de manera subjetiva solo un estudio (10) empleó una prueba manual para determinar el ROM y la asociación entre síntomas orofaciales el dolor de cabeza, mediante prueba de flexión-rotación y movimiento sagital total (p = 0,001). Contrario a lo anterior en el 2017, un estudio de corte transversal (37) mostró promedios de poca asociación entre las medidas de los puntos de referencias craneofaciales para TTM (p > 0,05). Por último, la investigación (21) muestra que el ángulo anterosuperior entre la mandibular y el plano de Frankfort obtuvo una media de 23° y la desviación estándar de 6,56, afirmando la relación de las disfunciones y del resultado de los TTM.
Dentro de los instrumentos de evaluación objetivos para medir la relación estructural entre el dolor temporomandibular y el plano de Frankfort, se encontró que tres revisiones sistemáticas (9,32,36), documentaron al examen cefalométrico dentro de los estudios dos revisiones sistemáticas determinaron que los estudios emplearon posturología/fotogramas (3,34), la revisión narrativa (2) no registró esta variable dentro de sus resultados. Otros tipos de estudios (21,30,31) incluyeron el trazado cefalométrico para determinar esta relación, mientras que tres estudios (21,33,35), emplearon posturología/fotogramas; dentro de estos, se encontraban uno (35) que incluía a fisioterapeutas dentro del grupo de investigación; dos estudios (11,37), tomaron radiografías a sus participantes. Las imágenes de resonancia magnéticas también fueron empleadas dentro de dos estudios (38,39) y solo uno (10) empleó uno poco convencional y objetivo, ya que aplicó una prueba manual de flexión-rotación, realizada por fisioterapeutas.

DISCUSIÓN

De acuerdo con los estudios analizados, se pudo establecer la relación causa efecto del dolor temporomandibular con las diferentes alteraciones que se presentan en el plano Frankfort. El posicionamiento craneomandibular infiere en la alineación de esta convergencia de forma negativa y la etiología bidireccional en su mayor proporción está dada por la modificación funcional de las estructuras craneocervicales generada por la inadecuada distribución de cargas de estos segmentos. En menor prevalencia se presenta la desalineación de la articulación temporomandibular, consecuencia de antecedentes ortodóncicos. Estudios con un nivel de evidencia, moderada, con tamaño de muestra significativa, como es el caso de los estudios de Orthlieb y cols. (21), Alvial y cols. (29), Xiao y cols. (30), Yan y cols. (31), Câmara-Souza y cols. (37), Ciancaglini y cols. (40), An y cols. (38) y Matheus y cols. (39), señalan que las principales causales del dolor temporomandibular están dadas por los ángulos y planos cráneo-cérvico-mandibulares por encima o por debajo de su referencia normal.
Por otra parte, Faulin y cols. (33), en su investigación la cual también cuenta con una metodología de evidencia moderada, divergen de lo anterior, ya que sus análisis no mostraron valores representativos que puedan indicar esta asociación, sugiriendo que se realicen nuevos estudios con tamaños de muestras estadísticamente significativos para que se evidencie o no esta asociación, y así poder establecer un manejo integral que mitigue el ascenso que esta alteración musculoesquelética está generando.
Asimismo, Manfredini y cols. (9), Opris y cols. (32), Rocha y cols. (34), Serrano y cols. (39), en sus revisiones y metanálisis, documentan que la calidad de la literatura disponible no es suficiente para proporcionar evidencia apta relacionada con el tema, aunque los resultados de los artículos revisados, la heterogeneidad del diseño y los hallazgos muestran cierta viabilidad, es decir, los autores indican que estos resultados son bajo evidencia clínica pero no de evidencia científica, que es la que realmente se pretende esclarecer en la presente revisión, por lo cual se sugiere continuar con estudios que garanticen la más alta evidencia en relación a la temática abordada.

CONCLUSIONES

Con base a la literatura analizada, se concluye que el sexo no infiere en la prevalencia del dolor y los TTM, así como en la relación del sistema cráneo-cérvico-mandibular.
La fisiopatología del sistema masticatorio se relaciona con el sistema craneocervical, debido a su convergencia anatomofisiológica, de manera que los TTM comprometen ambos sistemas.
El dolor temporomandibular tiene una asociación con el plano de Frankfort o postura craneocervical y este genera como consecuencia un dolor a nivel craneocervical, el cual se puede manifestar como cefalea, migraña o simplemente dolor de cabeza.
La mayor relación entre el dolor temporomandibular con el plano de Frankfort o postura craneocervical se presenta cuando este se encuentra más elevado o rotado, pero no se pudo comprobar de cuanto es la diferencia de altura.

CONFLICTO DE INTERESES
Ninguno.

FINANCIACIÓN
Ninguna.

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