doi.org/10.20986/resed.2026.1206
EDITORIAL
Recomendaciones para la redacción de manuscritos sobre intervenciones inmersivas en dolor. Una propuesta práctica basada en rate-xr e invirtue
Recommendations for reporting manuscripts on immersive interventions for pain. a practical proposal based on rate-xr and invirtue
José Ferrer Costa1
Rafael Gálvez Mateos2
1Innovación e Investigación. Badalona Serveis Assistencials (BSA). Badalona, España. Programa de Doctorado en Salud y Psicología, Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Barcelona, España. Unidad de Apoyo a la Investigación Metropolitana Nord. IDIAP Jordi Gol. Mataró, España. Grupo de Trabajo de Tecnología Digital y Dolor. Sociedad Española del Dolor. Madrid, España
2Profesor Titular Universidad de Granada. Editor Jefe RESED, España
Correspondencia
Rafael Gálvez Mateos
editorjeferesed@sedolor.es
El avance tecnológico no puede estar al margen del diagnóstico y del tratamiento del dolor, y una de las líneas ya presente y con un gran futuro, aún por explorar, es la realidad virtual y otras tecnologías inmersivas. Con este motivo se hace este editorial, donde se propone una guía práctica para ayudar a investigadores clínicos, autores, revisores y editores a redactar y valorar manuscritos sobre intervenciones con realidad virtual y otras tecnologías inmersivas en el manejo del dolor. Esta guía no pretende sustituir las guías RATE-XR e INVIRTUE, sino facilitar su aplicación en el contexto clínico y editorial, identificando los elementos mínimos que deberían describirse para que el estudio sea comprensible, reproducible, evaluable y publicable.
La realidad virtual (RV), especialmente en su modalidad inmersiva, se está incorporando de forma progresiva al manejo del dolor como herramienta analgésica, no farmacológica con carácter complementario. La evidencia disponible muestra una madurez desigual según el contexto de uso.
En dolor agudo y procedimental, una revisión sistemática y metanálisis reciente apoya la utilidad de la RV inmersiva para reducir la percepción dolorosa durante procedimientos médicos, aunque con heterogeneidad entre estudios (1). En dolor crónico, los resultados son prometedores, con posibles beneficios sobre la intensidad del dolor y la funcionalidad, pero la comparación entre estudios sigue limitada por la diversidad de poblaciones, contenidos, dispositivos, dosis y modelos de aplicación (2,3).
Esta heterogeneidad tiene una consecuencia editorial directa: la necesidad de una descripción precisa sobre las intervenciones inmersivas en los manuscritos enviados a publicar. La RV no es solo un visor ni un soporte audiovisual. La experiencia inmersiva puede implicar presencia, atención focalizada, interacción corporal y cambios en la percepción del entorno o del propio cuerpo, elementos relevantes para comprender su posible efecto clínico (1,4,5).
Por ello, un manuscrito que indique únicamente que “se utilizó realidad virtual” resulta insuficiente, y podría implicar el “desk reject” por el editor, desde el inicio del proceso editorial. En un manuscrito clínico, afirmar que “se utilizó RV” no describe una intervención, sino como mucho, la herramienta y el medio tecnológico a través del cual se administra una experiencia. Valorar un estudio requiere identificar qué contenido se aplicó, con qué dispositivo y grado de interacción, durante cuánto tiempo, bajo qué supervisión y con qué desenlaces, y el lector debe poder entender qué intervención se utilizó, cómo se integró en el contexto asistencial, con qué finalidad clínica y cuáles son los elementos que condicionan la interpretación de los resultados.
Respecto a la intervención en RV, la descripción detallada no es un requisito formal, sino la condición mínima para que el estudio pueda ser evaluado, comparado y, eventualmente, reproducido. Al menos debería incluir: el contenido utilizado, el dispositivo y el software, el grado de interacción, la duración prevista y real de la exposición, el contexto asistencial, la posición del paciente, la supervisión profesional, las instrucciones dadas, las medidas de seguridad, la tolerabilidad y las cointervenciones. Estos elementos no son detalles técnicos accesorios, sino que condicionan la reproducibilidad del estudio, la interpretación de los resultados y la posibilidad de comparación con otros trabajos.
Esta distinción resulta especialmente relevante en dolor, porque bajo una misma etiqueta pueden agruparse intervenciones muy diferentes. No es lo mismo utilizar un vídeo inmersivo pasivo durante un procedimiento doloroso, que aplicar una tarea interactiva orientada al movimiento en dolor crónico, un entorno de relajación guiada o una experiencia dirigida a modular la atención o la percepción corporal. Cada una de estas propuestas implica mecanismos esperados, demandas físicas y cognitivas, riesgos, condiciones de aplicación y desenlaces potencialmente distintos.
GUÍAS RATE-XR E INVIRTUE SOBRE INTERVENCIÓN INMERSIVA, COMO APOYO PARA AUTORES CLÍNICOS
Las guías RATE-XR e INVIRTUE aportan dos marcos complementarios para mejorar la calidad de los manuscritos sobre tecnologías inmersivas y ofrecen recomendaciones específicas para mejorar el reporte de estudios con estas tecnologías y la descripción de intervenciones basadas en RV, aunque su aplicación puede no resultar inmediata para equipos clínicos poco familiarizados con la terminología tecnológica (6,7). Este editorial propone una lectura práctica de ambas guías, orientada a facilitar la redacción y evaluación de manuscritos sobre RV y dolor.
En este contexto, RATE-XR se centra en el reporte completo de estudios de evaluación clínica temprana de aplicaciones basadas en realidad extendida (XR por sus siglas en inglés), incluyendo modalidades como la RV, la realidad aumentada y la realidad mixta y permite revisar si el manuscrito ofrece información suficiente sobre el estudio en su conjunto. Su estructura contempla la justificación clínica, el diseño, la población, el entorno, la descripción de la intervención, los desenlaces, el uso real de la aplicación, la seguridad, los daños observados, el análisis, la discusión, las consideraciones éticas y el estatus comercial o regulatorio de la aplicación (6). INVIRTUE, por su parte, se orienta específicamente a describir con mayor detalle las intervenciones terapéuticas basadas en RV inmersiva, incluyendo su objetivo clínico, mecanismo propuesto, contenido, interacción, hardware, dosis, entorno, supervisión, formación, riesgos anticipados y cointervenciones (7).
Sin embargo, se trata de recomendaciones extensas y con terminología específica, cuya aplicación puede resultar compleja para equipos clínicos sin experiencia previa en tecnologías inmersivas. Por este motivo, en este editorial se propone una lista de comprobación exprés como síntesis operativa para la revisión rápida de manuscritos sobre RV y dolor (Figura 1). Esta herramienta no sustituye las guías originales, sino que resume los elementos mínimos que deberían quedar claros en el texto principal: justificación clínica, descripción técnica y experiencial de la intervención, aplicabilidad asistencial, dosificación, seguridad, cointervenciones, resultados y proporcionalidad de las conclusiones.

RECOMENDACIONES MÍNIMAS PARA EL MANUSCRITO
A partir de RATE-XR e INVIRTUE, un manuscrito sobre RV y dolor debería permitir valorar cuatro planos esenciales: la pertinencia clínica del estudio, la descripción de la intervención, las condiciones reales de aplicación y la proporcionalidad de la interpretación. El punto de partida no es la tecnología, sino el problema clínico: qué tipo de dolor se aborda, en qué población, con qué objetivo y por qué una intervención inmersiva resulta pertinente frente a otras alternativas. Esta justificación debe ser proporcional al estado de la evidencia, al diseño del estudio y a la fase de evaluación.
La intervención debe quedar suficientemente descrita y ser transparente para el lector. El manuscrito debería identificar el contenido inmersivo utilizado, el dispositivo, el software o aplicación, el grado de interacción, la posición del paciente y la experiencia que se espera que realice. No basta con nombrar la tecnología. Es necesario describir qué ocurre durante la sesión, qué papel tiene la RV dentro de la intervención clínica y qué mecanismo de acción se considera plausible.
También deben quedar claros los aspectos operativos que condicionan la seguridad, la reproducibilidad y la interpretación de los resultados: la duración prevista y real de la exposición, el número de sesiones, el entorno de aplicación, la supervisión profesional, las instrucciones recibidas, la formación del equipo, los criterios de interrupción y las medidas adoptadas para detectar o prevenir mareo, fatiga, ansiedad, caídas u otros eventos adversos. La tolerabilidad, los errores técnicos y las interrupciones no deberían tratarse como información secundaria, sino como parte esencial de la evaluación.
Por último, el manuscrito debe presentar los resultados con prudencia metodológica. Para ello, conviene describir el comparador, las cointervenciones, los desenlaces clínicos y de viabilidad, las características basales relevantes, incluyendo la familiaridad previa con RV, videojuegos o tecnologías inmersivas cuando pueda influir en los resultados, el análisis previsto o realizado, las modificaciones del protocolo introducidas tras el inicio del estudio y su justificación, la actualización del registro cuando proceda, y los límites de atribución causal. También deberían declararse la financiación, los conflictos de intereses, el papel de empresas o proveedores, la disponibilidad de la aplicación y su estatus comercial o regulatorio cuando proceda.
En estudios piloto o de factibilidad, las conclusiones no deberían formularse como eficacia clínica demostrada. Un manuscrito será más útil para la comunidad científica si permite comprender qué intervención se administró, en qué condiciones se aplicó, qué resultados se observaron y qué conclusiones pueden sostenerse razonablemente a partir del diseño, la muestra y el contexto del estudio.
BIBLIOGRAFÍA